The significance of things

“The philosopher knows only the significance of words, but the significance of things is far more important than significance of words, because the latter was established by usage, but nature dictated the former. The latter is the voice of man, the former the voice of god speaking to man. The latter, once uttered, perishes; the former, once created, subsists”

Hugh of St. Victor

Octubre 2, 2011

Ciudad de México 

El Acanto no es una planta marina, no pertenece al desierto y no crece en Baja California, a menos que sea importada y regada, pero así ha encontrado un lugar en esta historia.

He descubierto en el Acanto, uno de los recursos ornamentales más utilizados por las culturas de occidente. Los primeros adornos de Acanto los hicieron en Egipto y después los Griegos los llevaron a otro nivel.

Calímaco era un escultor de la ciudad Griega de Corinto, su visión derivó en un estilo decorativo que evolucionó durante cientos de años. Según la leyenda, un día buscaba inspiración en un cementerio y encontró, sobre la tumba de una niña, una vieja canasta con algunos juguetes. Tenía por tapa un azulejo y entrelazado en el tejido de la canasta había crecido un Acanto.

Para la tradición clásica, así tuvo origen la decoración Corintia con hojas de Acanto. Que continuó evolucionando durante el imperio Romano y fue reinventada en el Renacimiento.

Siglos después, Alois Riegl, un gran académico de las artes decorativas, surgió con una nueva idea. Desde su punto de vista, las decoraciones de Acanto no son una representación de esta planta, sino la evolución de la Palmeta Egipcia, otro ornamento usado con frecuencia en la arquitectura clásica. Riegl afirma que solo es en tiempos modernos que este ornamento aparenta representar Acanthus spinosus y propone que no existe conexión entre esta especie y el recurso decorativo que se le atribuye, que su estética deriva exclusivamente de la inspiración acumulada de generaciones de artistas.

Es un asunto importante. Este proyecto me tiene preguntando cuales son las fronteras entre el documentalismo y la interpretación artística. Me preocupa que las láminas dejen de tratarse sobre las especies y se traten sobre un estilo. No puedo asegurar que una substituya a la otra pero me gustaría hacer un diagnóstico.

Puedo encontrar ayuda en el trabajo del botánico Karl Blossfelt. Actualmente se le considera más fotógrafo que botánico, pero fue hasta la década de los setentas que los académicos del arte  recuperaron sus fotografías de principios del siglo XX y descubrieron tesoros en su estética. Blossfeldt es una referencia forzosa para cualquier fotógrafo de plantas. Pero el nunca pretendió ser artista, desde su perspectiva, el solo realizaba un trabajo de documentación.

Así que el marcador queda, 2-0 con goles de Riegl y Blossfeld. Aparentemente todo es interpretación. Aunque uno no intente hacer arte, tomar fotos implica un acto artístico. Estoy de acuerdo con esta idea. Y si la naturaleza de la fotografía es artificial pues que no haya límites.

Henry Cartier Bresson, un maestro de la fotografía, proponía que la realidad tenía que capturarse sin ninguna intervención del fotógrafo. Hoy en día es la mecánica cuántica la que afirma que “observar es intervenir”.

No puedo dejar de considerar una imagen favorita de René Magritte; “Ceci n’est pas une pipe”. Me recuerda que “esto no es una pipa” y que la foto de una estrella de mar “no es” una estrella de mar.

Pero tal vez la estrella tampoco es una estrella, tal vez la estrella es carbono, oxígeno, hidrógeno y otras cosas. Y lo que la hace estrella es una idea. Un pensamiento codificador, evolutivo e intangible.

Gertrude Stein escribió: “una rosa es una rosa es una rosa”. Y creo que se refería a algo aún más abstracto que un pensamiento, a una emoción.

Una estrella de mar es todas esas cosas y el objeto concreto de una estrella en mis manos mientras la experimento con mis sentidos. Eso y todo lo que es además, que no puedo sentir ni imaginar.

He empezado a crear ornamentos de Acanto para decorar el papel de las láminas, seguro va a ser un recurso que usaré varias veces, quizá pueda dibujar un “Acanthus marinus”.

Las láminas están quedando llenas de secretos. En algunas, he escondido entre las manchas del papel la silueta de algunas islas, el rastro del GPS y también he usado algunos ornamentos que he encontrado en edificios y rejas de Balboa Park. Las manchas de las islas se ven muy bien así que voy a producir también siete láminas con las estaciones de colecta más representativas de la bitácora, a mi juicio: Bahía Magdalena, Cabo Pulmo, Bahía de La Paz, Isla Espíritu Santo, Puerto Escondido, Bahía Concepción y Bahía de los Ángeles.

En estos mapas voy a usar, en lugar de ornamentos, dibujos geográficos del siglo XIX de esferas armilares y astrolabios.

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