Junio 2, 2012

LA PAZ BCS

Cualquier cosa que permanezca dentro del mar por una temporada es suceptible a ser colonizada. Esto significa enormes problemas para la industria naval ya que el incremento de superficie en un casco expuesto limita la hidrodinámica y aumenta el consumo de combustible. Para mitigar estos efectos se pintan los fondos de los barcos con pinturas muy tóxicas que regulan el crecimiento de algas, esponjas y moluscos. Incluso me he enterado que en algunos puertos de Yucatán los encargados de esa labor aprovechan el poder del chile habanero al mezclarlo con la pintura correspondiente. Pero esto solo sirve para ganar tiempo, aún así eventualmente se da un crecimiento y se tiene que recurrir al mismo sistema que se usa desde hace 5000 años: una espátula y un buzo.

Una parte de las fotos de la bitácora las estoy tomando en la marina de La Paz, la marina es un lugar muy cómodo para trabajar, con corriente alterna, agua dulce de sobra y también representa a su manera, el intervalo entre mar y tierra.

Muchos conservacionistas dudan del efecto de las marinas en el hábitat marino, pero a mí me parece un ambiente diverso, sobre todo microscópicamente. Debajo de los tablones de madera de Teca que cómodamente distribuyen marineros a sus naves, vive un arrecife infinito.

Aquí he encontrado especies de Plankton que no hay en otro lugar de la bahia, un microcosmos derivado de condiciones inventadas, con especies que no deberían estar aquí. Evidencia de una sucesión de colonizaciones muy antigua.

Cuando comencé mis exploraciones marinas me fascinaba la idea de encontrarme con hábitats inmaculados. El Golfo de California tiene esa reputación y esperaba observar lugares donde el balance de la vida permaneciera estable por mucho tiempo. Esta ilusión desapareció rápidamente cuando me di cuenta que la forma original del Golfo ha sido modificada muchas veces y desde hace mucho tiempo. Quizá esta sea la verdadera cara del Golfo: en constante cambio. Pero cada vez los cambios son más frecuentes y las especies simplemente no tienen los recursos suficientes para adaptarse.

Una de las láminas está dedicada a los Balanos. Ricketts y Steinbeck observaron esta especie de molusco Cirrípedo por todo el Golfo, pusieron especial atención a los que encontraron en la Isla Tiburón y en la Isla Espíritu santo.

Hace 300 años no había Balanos en el Golfo ni en otro lugar del mundo más que en el Océano Indico, pero el desarrollo de la navegación humana progresivamente fue infectando cada puerto de Balanus reticulatus. Adherido como polizón, poco a poco Balanus se dispersó por todo el planeta desplazando especies endémicas. Colonizando en un dramático evento invasivo.

Hoy en día no hay puerto que no sufra del efecto de Balanus.

En una ocasión dejé a Anabaena durante el verano en el agua y olvidé darle mantenimiento. Cuando volví en Octubre el efecto había sido desastroso. Al principio me gustó la idea de tener mi propio arrecife personal, así que me puse a tomarle fotos y recolectar muestras. Pero pronto me di cuenta de que era algo que debía de tomar en serio. Cuando el mantenimiento no es constante el crecimiento es exponencial y puede dejar daños irreversibles en el casco.

Balanus cuenta con una concha de Calcita que se adhiere a las superficies a un nivel casi molecular y cuando crece demasiado se necesita algo más que una espátula para desprenderlo, a veces la fibra de vidrio cede antes que la concha y puede ser el principio del fin de un barco.

Pero Balanus no es un tirano, a su alrededor la vida fluye y prospera en un ecosistema donde participan algas, esponjas, ofiuras, tunicados y organismos microscópicos como diatomeas y dinoflagelados.

El “biofouling” -como lo llaman los gringos-  es una sucesión de especies que culmina en un hábitat clímax donde la vida se estabiliza. Primero es apenas una delgada película de hongos y bacterias, después la algas microscópicas llegan y sirven de plataforma para que otras algas mas grandes crezcan, así como esponjas y medusas. Después llega el Balano y desplaza lo que había antes por sus conchas con forma volcánica, algunas especies permanecen y entre todos crean una plataforma para que la vida microscópica sobreviva. Otra dilatación de lo solido o cristalización de lo líquido. La vida manifestada con contundencia.

Hace algunos días, durante mi llegada por avión al puerto de La Paz, pude observar los barcos distribuidos ordenadamente en las marinas. Desde el aire parecen un montón de dientes, una mazorca monumental. Ahora me parece que también ellos, como yo, requieren de la habilidad de un dentista especializado en limpieza. De mi boca, he tomado una muestra del sarro que debí de haber removido hace meses y la observo bajo el microscopio. Hay en mi dentadura arrecifes de Coral.

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